Botnets - Cómo operan las redes de dispositivos infectados
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Una botnet (red de bots) es una red de numerosos ordenadores y dispositivos infectados con malware que un atacante controla de forma remota. Los dispositivos infectados se denominan «bots» o «zombis» y, sin que sus propietarios lo noten, se utilizan para actividades maliciosas como ataques DDoS, envío de correo basura y relleno de credenciales. La botnet Mirai de 2016 controló unos 600 000 dispositivos IoT y provocó interrupciones masivas de internet. En 2024, las variantes de Mirai siguen muy activas, y los ataques dirigidos a dispositivos IoT van en aumento.
La estructura de una botnet
Las botnets se controlan de forma centralizada, en torno a un servidor de C&C (mando y control), o de forma P2P, en la que los equipos infectados se retransmiten las órdenes entre sí. Una botnet centralizada puede neutralizarse cortando el servidor de C&C, mientras que en una botnet P2P los nodos se comunican directamente entre sí, por lo que no existe un único punto de fallo y resulta difícil desmantelarla. Con la proliferación de los dispositivos IoT, ha aumentado drásticamente el número de casos en que routers, cámaras y otros dispositivos con seguridad deficiente quedan integrados en botnets.
Indicios que revelan un dispositivo infectado
Un dispositivo integrado en una botnet sigue conectándose a su servidor de C&C para recibir órdenes, de modo que deja rastros en los registros de comunicación. Si varios equipos de una red interna contactan con el mismo destino a intervalos regulares, cabe sospechar que hay un programa funcionando al margen de lo que hagan los usuarios. El destino compartido y la periodicidad del tráfico son los indicios que permiten acotar qué equipos están infectados. Cuando se identifica uno, se desconecta de la red y se desinfecta, para cortar la recepción de órdenes y evitar que la infección se propague a otros dispositivos.
Diagrama: estructuras centralizada y P2P
Un malentendido habitual
Un error frecuente es pensar que «aunque mi dispositivo quede integrado en una botnet, no hay ningún daño real». En realidad, se consumen la capacidad de procesamiento y el ancho de banda del dispositivo, lo que no solo lo ralentiza, sino que también puede exponerte a riesgos legales al servir de trampolín para actividades delictivas. Por ejemplo, se han confirmado casos en los que un router doméstico que se deja con su contraseña predeterminada queda integrado en una botnet en cuestión de pocas horas.
Cómo prevenir la infección
Es importante mantener actualizado el firmware de tus dispositivos y cambiar siempre la contraseña predeterminada. Configura una contraseña fuerte y aleatoria en tu router y en tus dispositivos IoT para evitar que queden integrados en una botnet. Un aumento sospechoso del tráfico o una ralentización del dispositivo pueden ser señales de infección.
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